martes, 16 de noviembre de 2010

Cosas que nos sorprenden.

Bien, volví. Estas últimas dos semanas he estado de un lado para el otro; mil cosas al mismo tiempo. Estoy en la organización de una marcha para el 25 (Día de la erradicación de la violencia hacia las mujeres). Y “organizando” (entre muchas comillas, en realidad, porque tengo que pelear contra mis demonios internos y traicionar ciertos conceptos míos) la primer marcha del orgullo acá en Mendoza.

Quería retomar lo que venía hablando, pero una situación que se me ha planteado ahora me obliga a no hacerlo.

Un amigo mío me planteó la siguiente situación: “¿Cuándo me vas a invitar a tomar un porrón? Ahora estoy soltero”. COMENTARIO: tiene ex NOVIA. (La situación de la noche en la que me lo comí por primera vez ya la contaré porque lo amerita.)

La situación se me plantea graciosa por un lado, porque es un tipo al que nunca en mi vida miraría para algo más que sexo. Es medio gil, y de esas personas medias jodidas para tener algo serio; lo bueno es que él no busca eso y yo tampoco, con él.

Ya estuvimos juntos una vez, en el cumpleaños de una amiga. Fiesta de disfraces, alcohol y terminamos juntos en mi auto. Fue la primera vez en mi vida que hice algo así. (Soy bastante virginal y chapado a la antigua en esos aspectos, lo acepto :P) Fue algo raro y como que de una forma tiró todas mis estructuras abajo. Pero tengo que aceptar que la pasé muuuy bien (no he cogido con muchos, pero este merece mención especial.)

Lo interesante de esto es que le dije que sí, que ya lo iba a llamar para invitarle una cerveza. ¿Por qué? Porque el flaco está rico, le tengo ganas y mientras encuentro el amor... me voy sacando las ganas. (Esto sonó más vulgar de lo que aparenta, jaja.)

Hoy se lo comenté a mi mejor amiga y tuvo una reacción muy graciosa. Ella no lo soporta, no lo puede ni ver y me dijo: “mientras no interfiera en tu vida”. Yo me reí, mucho.

domingo, 31 de octubre de 2010

EL AMOR (2)

Sigo.

El post anterior no tocó tanto el título que tenía. O tal vez sí, pero de una forma tan enroscada que ni yo puedo entender, pero bue... fue lo que salió.

El amor, el amor. El amor, ¿qué mierda pasa con el amor? Yo creo que ahí radica el porqué de mis incovenientes. Después de analizar un par de cosas (y sucesos que contaré en seguida) me di cuenta de que, simplemente le tengo miedo al amor.

No es que sea un tipo depresivo, con intentos de autoalienarme de la sociedad y esas cosas. No le tengo miedo al amor porque me rompieron el corazón mil veces (¿QUÉ CARAJO HAGO ESCUCHANDO "SOMEBODY TO LOVE", EN LA VERSIÓN DE GLEE???). De hecho, miro mi vida amorosa pasada y siempre, de una u otra forma, yo he sido el forro que le ha roto el corazón a las y los que han estado conmigo. (A la mayoría.) No se si "romper el corazón", sonó muy brusco; para decirlo más argentinamente: "el que les cortó el mambo".

Por una u otra cosa. Soy un tipo kilombero, jodido. Puedo ser la persona más romántica del mundo, el menos celosos pero igual seguir siendo jodido. Y no sé muy bien por qué, pero es la sensación que tengo.

Yo creo que estoy tan pensativo con estas cosas del corazón por el momento que estoy pasando. Dejé la facu, no estoy haciendo nada de mi vida y necesito una rutina, cualquiera. Y dentro de las rutinas, la más linda y llevadera es el noviazgo, el salir con alguien, al menos.

Pero, como prometí, voy a contar la situación que llevo ahora.

El sábado pasado fue a una fiesta con 6 amigos. Era la "Sixx Colours", una fiesta que se hace en un bar fin de semana por medio, se llena de gente divertida, buena onda ("unos putos divinos", diría un amigo). Éramos 4 hombres y dos mujeres.

Llegamos, tomamos, bailamos, nos divertimos. Salimos al patio a fumar un porro, y después nos pusimos a jugar con un forro como si fuera una pelota de voley (¿por qué cuento estas cosas si no le hacen a la historia? Bue..). Cuando nos bajó la boludez típica después de un faso, nos sentamos. Uno de mis amigos (llamémoslo Martín) estaba sentado al lado mío, teníamos los brazos mezclados, las piernas igual (siempre soy de sentarme estrañamante con mis amigos). Una cosa llevó a la otra y nos terminamos comiendo. Así, de huevo, en frente de todos nuestros amigos, ni medio drama. Se fueron. Y nosotros ahí, chapando mal.

Y cuando digo mal, entiéndase las cosas que uno hace cuando está un toque borracho que debería hacer uno en la oscuridad. No piensen que tuve sexo en medio del boliche o algo así, no. Simplemente las cosas subieron un poquito de tono.

La cosa terminó, nos fuimos todos juntos del boliche. Subimos a mi auto y enfilamos para el centro de la ciudad. En plena capital se bajó Martín y otro amigo, y antes de irse el primero me despidió con un beso en la boca. (Mi cara de póker terrible en ese momento.)

Al otro día: mensaje de texto. Mensaje boludo, sin necesidad, de esos que uno manda sólo para encontrar la excusa para hablar. Yo le corté el mambo al toqué, sin preámbulos. Mensajes super cortados y cosas así. (19 mensajes van hasta ahora.)

El tema viene por acá. Me parece un tipo súmamente sexual y sensual. No es feo. Es muy muy muy gracioso. Es peronista, y encima se preocupa por la sociedad y milita los temas de género y diversidad sexual, al igual que yo (y cosa que me vuelve loco de los hombres, que sean activos políticamente). Por algo me lo comí. Y yo cortándole la mecha, ¿por qué?

lunes, 25 de octubre de 2010

EL AMOR (1)

Supongo que serán varias entradas en las que tocaré estos temas. Sí, me dieron ganas de hablar de este temita que me tiene tan atolondrado últimamente.

(NOTA: la palabra puto no es un insulto, entre mis amigos y entre la gente que milita por estos temas las palabras “putos” y “tortas” han cambiado de concepto, nos las apropiamos y no son insultos.)

Últimamente me he dado cuenta de que se me va a complicar para conseguir un novio (o esposo, como se quiera, jeje – hay que adaptarse a la nueva realidad). No soy un gay normal, por lo menos en lo que a estereotipos de refiere. No soy una loca; no se me caen las plumas; no trato a mis amigos gays de “amiga”; no soy amanerado; no se me las coreografías de los videos de Lady GaGa; no empecé a escuchar Miranda! porque eran una moda en el ámbito gay; no me gustan las maricotecas.

Me gusta el rock’n’roll de los 60’ (en realidad, escucho desde cumbia villera hasta música electrónica – es muy amplio mi espectro musical); me gusta el vino y la cerveza; ir al río a comer un asado con una damajuana es lo mejor del mundo; me gusta bailar cumbia; soy de los que cuando estaba viendo el debate en el Senado por la Ley de Matrimonio estaba cantando folclore y tomando vino patero (casero); me gusta cantar canciones de cancha con mis amigos cuando salgo a bailar y lo disfruto y me meo de la risa.

Todo esto me genera un conflicto. Uno grande. En la Argentina todavía los hombres heterosexuales son bastante cerraditos; esto significa que si te gusta uno no podés lanzarte de una porque te trompean. (Aunque, con las chicas no es igual – suertudas estas chiquitas lesbianas.) ¿Cómo te das cuenta de que un hombre es gay o le van los pibes? ¿Cómo conocés pibes normaluchos, tranquilos y gays?

Y acá se abre otro tema: los boliches gays. Llenos, llenos de homosexuales amanerados y abrillantados; ponen Bad romance y saltan todos con la coreografía. (Uh, a estas alturas me leo y sueno a un pobre boludo resentido, pero juro que no pretendo herir a nadie y va con la mejor.)

Que no se malentienda, no tengo nada en contra de los gays que responden al estereotipo ridículo que impone nuestra sociedad. Pero he vivido en carne y hueso lo que es ser gay y no responder a ese tipo de imagen. Es más jodido, lo se por experiencia.

Lo peor de esto es que, así como pasa con las tortas, no es que la mayoría sean locas y bomberitos, respectivamente, sino que están tapados. Y esto lo aseguro y doy mi vida (bueno, ni tanto, je) porque he conocido a varios trolos tapados que no se animan a salir del armario por lo mismo que yo planteo. Y esto genera una especie de autodiscriminación, para con uno mismo y dentro de la mal llamada “comunidad” gay.

Y para completar el panorama: “ojo de loca no se equivoca” conmigo no va; tengo el radar roto, simplemente no lo tengo o es una gran mentira de las series yanquis de temática gay.

jueves, 21 de octubre de 2010

VOLVÍ, Y ME PIENSO QUEDAR.

21 años. Hace varios meses que no tocaba el blog.

¿Qué ha pasado en estos meses? Se aprobó la ley de Matrimonio entre personas del mismo sexo (a.k.a. "Matrimonio Gay") en mi país; dejé la facultad de Medicina; conocí a muchas personas increíbles; voy a ser tío; traté de dejar de fumar como 5 veces; sigo con la psicóloga; ando medio perdido.

No he tenido tiempo ni para mí. O tal vez demasiado. No sé.

Prometo actualizar más seguido, promesa que me hago a mí mismo. Tal vez mucha gente lea, tal vez nadie... pero sigo con la misma postura del principio: HACERLO POR MÍ, POR MI NECESIDAD DE DECIR LAS COSAS.

domingo, 9 de mayo de 2010

LO HAGO, NO LO HAGO

Esta semana se le dió media sanción a lay de matrimonio homosexual en mi país. Todavía falta que en senadores le den la otra media sanción que necesita para convertirse en ley. Esto me generó la siguiente duda: si tengo unas agnas terribles de gritarles a todos mis amigos en la facultad, por la vida, etcétera que soy GAY, ¿lo hago?

Creo que tengo que pensar en eso. Las ganas están, pero del hecho al trecho hay mucho camino, ¿no? O será que quiero pensar que es un largo trecho y me niego la posibilidad de hacerlo.

Hace dos semanas que vengo publicando en facebook varias notas a favor de la legalización del matrimonio gay, notas en diarios y hasta tengo puesta de perfil una foto que reza: "Sí a la ley por la igualdad" con los colores de la bandera gay.

Creo que un día de estos voy a publicar en mi estado en esta página un gran: "sí, soy puto. y cual hay?" y que sea lo que sea. Total, recién ahí me voy a dar cuenta de como van a ser las cosas. Además, un hombre, aparentemente heterosexual como yo, que habla sin problemas acerca de estos temas, que no cuenta mucho acerca de su vida sexual ya debe de haber despertado alguna duda.

miércoles, 21 de abril de 2010

EN LA DEFINICIÓN MUCHAS COSAS QUEDAN AFUERA

Bien, hace varios días que no escribo; tendré mis razones, no se, tal vez no.

Últimamente las cosas se han vuelto un tanto borrosas en relación a la claridad con la que las creía ver antes. No malinterpreten, no estoy mal; es otra cosa lo que siento. ¿Incomodidad? No sé si es la palabra que busco.

Definición: complicado. Y no, a no alarmarse que no es una definición de mi sexualidad.

Si no encuentro una palabra que pueda describir mis emociones al 100% entonces me quedo con la incomodidad, o al menos decir que no tengo un estado de comodidad al 100%.

No se, es raro, hasta me cuesta escribir.

Es cuestión de soltar todo y empezar. 1, 2, 3. ¡Vamos!

El tema principal son mis amigos de la facultad. No estoy acostumbrado a un grupo así, no con la dinámica que tenemos. Y creo que esto lo siento recién ahora, porque no fue, sino hasta ahora, que pude sacarles la ficha completamente y verlos completos, en el sentido humano.

Estoy acostumbrado a relacionarme, (siempre hablando en relaciones íntimas) con gente con la que comparta muchas cosas, gente en la que yo pueda verme reflejado. A la larga, mis amigos siempre son personas con las que uno tiene cosas en comunes, proyectos, pensamientos, ideas, los mismos códigos, los mismos intereses.

La confianza que genero es diferente a la que siento que tengo en los demás. Ellos pueden acercarse, hablar, sacar todo lo que tienen adentro y yo aconsejar, escuchar, ser un hombro más para llorar y una risa más para compartir y crear. Yo no puedo, no con ellos. Con otros amigos sí, incluso hasta con personas que por ahí no conozco tanto, pero con ellos, no hay caso.

¿Será que uno tiene más miedo a ser juzgado por sus más cercano a ser juzgado por personas que no lo conocen tanto a uno? Me explico, ¿no? Y creo que tiene bastante sentido.

Será por el hecho de que yo soy gay, será porque soy ateo y no creo ni en mi propia palabra y ellos son (la gran mayoría) ultracatólicos que van a misa, leen la biblia pero cojen igual, y hacen todos los "don't do" de un buen cristiano. No sé. Será porque yo tengo ideales y los defiendo y a ellos lo único que les importa es aprobar una materia y ni hablar de "a quién vas a votar en las próximas elecciones" porque ni medio debate se arma.

Hablando con una de mis mejores amigas (hace cas ya 5 años que la conozco) descubrí que ella siente igual, que no sabe por qué pero siente y piensa que estas personas serán amigos, pero nunca tendrán la misma magia, ni la misma confianza, ni la misma sensación de compañerismo (en el más amplio sentido de la palabra) que tenemos con nuestros amigos del secundario.

Creo que lo que me da miedo es crecer. Sí, crecer. Y entiendo ahora que pasa con mis amistades, no puedo compara una amistad creada a los 14 años con algo que encontré a los 20; era distinto a los 14 y soy distinto a los 20, ahora mismo estoy cambiando incluso (y no pretendo meterme en campos de la filosofía, no).

Últimamente he caído en la cuenta de que ya no tengo 15 años. A esa edad lo unico que me importaba era salir a bailar, juntarme con amigos, conocer mucha gente, ser popular (que de hecho lo fuí y lo disfruté en demasía, pero eso será tocado en otro post quizá); hacer lo que quería, en pocas palabras. El futuro se veía muy lejano y tenía un montón de cosas por aprender y podía mandarme todos los pedos del mundo.

Ahora me doy cuenta de que estoy en ese futuro, el que veía tan lejano. Ahora tengo 20 años, y si bien no soy tan grande, las cosas cambiaron. Y me doy cuenta de que si ahora reemplazo las salidas de los sábados porque tengo que estudiar y termino no estudiando es porque hay un conflicto. Es una transición no catalogada en ningún libro de psicología. "Joven adulto", no me jodas.

Es darse cuenta de que "en la definición muchas cosas quedan afuera". Entender que no puedo tenerlo todo y que mis desiciones sí tienen una consecuencia, es entender que si no estudio y no apruebo la culpa la tengo y no puede chuparme todo un huevo. Es entender que ya no soy el nene boludo que era antes. Es darme cuenta de que, nuevamente repito, YO TENGO TODAS LAS RESPONSABILIDADES DE MIS ACTOS.

Tengo carnet, tengo auto, voy a la facultad porque quiero y no porque me obligan, tengo tarjeta de crédito, fumo 20 cigarrillos al día, tomo cerveza y fernet cuando quiero y mis viejos ya no me joden por tener esos vicios. Son banalidades, pero cosas que reafirman mi sentido de madurez. "Nene, no tomés fernet porque mañana estudias", ya no hay más eso.

Cuando te das cuenta de que hay confianza depositada en vos, te das cuenta de que sos grande. Inevitablemente, por suerte, la madurez viene acompañada de responsabilidades. tendré que aprender a lidiar con eso, sin dejar de lado la niñes y entender que puedo ser un adulto joven, en vez de un joven adulto. Cosas completamente distintas.

domingo, 11 de abril de 2010

RESEÑA RÁPIDA

Bien, volví. Pasé varios días sin escribir nada porque la verdad, pocas cosas pasaron.

Primero que nada: empecé a trotar/caminar, 3 días a la semana. No trotar de una porque yo, fumando 20 cigarrillos al día no me la voy a bancar; empecemos tranqui.

Para mí es un logro grande, ya pasé la primer semana. Y dio que es importante porque, siguiendo la temática del post anterior, tomé una desición y la llevé a la práctica y no me quedé solamente en el: podría ser. La verdad, tengo que admitir que hacer actividad física te pone pilas al instante; es increíble.

En cuanto a otros temas puedo nombrar el hecho de que estoy bastante feliz porque sigo, todavía, con mi inspiración a flor de piel. Sigo escribiendo todos los días, un montón de cosas y eso sí que me da muchisimas pilas. No sé si lo dije, pero siempre he escrito, desde que tengo memoria. Hace unos meses largos no tenía motivación, mis neuronas estaban completamente paradas. El escribir me da razones, me genera preguntas, me permite sacar muchas cosas que tengo bien guardas y darles vía hacia afuera.

Esta semana también tuvo algo particular. Estos últimos días he estado pensando mucho en mi última relación (hace 5 meses ya que terminó) con una mujer. Sí, leyeron bien: mujer. Fue algo que ya pasó, ya lo hablé, lo entendí y gracias a mi psicóloga y a mis amigos lo pude manejar muy bien. Fue un desliz y entendí muchas cosas de mi mismo. Todo esto por qué lo cuento, tarde o temprano voy a tener que hablar de esto y así poder hacer una análisis más minucioso y por fin terminar de entenderlo completamente. A NO DESESPERAR: LOS HOMBRES ME SIGUEN GUSTANDO Y ME VAN A SEGUIR GUSTANDO. Digamos que tuve un momento de homflexibilidad, podría decirse. Ya hablaré de esto.

No creo que haya nada más. Hora de cenar.