Bien, hace varios días que no escribo; tendré mis razones, no se, tal vez no.Últimamente las cosas se han vuelto un tanto borrosas en relación a la claridad con la que las creía ver antes. No malinterpreten, no estoy mal; es otra cosa lo que siento. ¿Incomodidad? No sé si es la palabra que busco.Definición: complicado. Y no, a no alarmarse que no es una definición de mi sexualidad.Si no encuentro una palabra que pueda describir mis emociones al 100% entonces me quedo con la incomodidad, o al menos decir que no tengo un estado de comodidad al 100%.No se, es raro, hasta me cuesta escribir. Es cuestión de soltar todo y empezar. 1, 2, 3.
¡Vamos!El tema principal son mis amigos de la facultad. No estoy acostumbrado a un grupo así, no con la dinámica que tenemos. Y creo que esto lo siento recién ahora, porque no fue, sino hasta ahora, que pude sacarles la ficha completamente y verlos completos, en el sentido humano.
Estoy acostumbrado a relacionarme, (siempre hablando en relaciones íntimas) con gente con la que comparta muchas cosas, gente en la que yo pueda verme reflejado. A la larga, mis amigos siempre son personas con las que uno tiene cosas en comunes, proyectos, pensamientos, ideas, los mismos códigos, los mismos intereses.
La confianza que genero es diferente a la que siento que tengo en los demás. Ellos pueden acercarse, hablar, sacar todo lo que tienen adentro y yo aconsejar, escuchar, ser un hombro más para llorar y una risa más para compartir y crear. Yo no puedo, no con ellos. Con otros amigos sí, incluso hasta con personas que por ahí no conozco tanto, pero con ellos, no hay caso.
¿Será que uno tiene más miedo a ser juzgado por sus más cercano a ser juzgado por personas que no lo conocen tanto a uno? Me explico, ¿no? Y creo que tiene bastante sentido.
Será por el hecho de que yo soy gay, será porque soy ateo y no creo ni en mi propia palabra y ellos son (la gran mayoría) ultracatólicos que van a misa, leen la biblia pero cojen igual, y hacen todos los "don't do" de un buen cristiano. No sé. Será porque yo tengo ideales y los defiendo y a ellos lo único que les importa es aprobar una materia y ni hablar de "a quién vas a votar en las próximas elecciones" porque ni medio debate se arma.
Hablando con una de mis mejores amigas (hace cas ya 5 años que la conozco) descubrí que ella siente igual, que no sabe por qué pero siente y piensa que estas personas serán amigos, pero nunca tendrán la misma magia, ni la misma confianza, ni la misma sensación de compañerismo (en el más amplio sentido de la palabra) que tenemos con nuestros amigos del secundario.
Creo que lo que me da miedo es crecer. Sí, crecer. Y entiendo ahora que pasa con mis amistades, no puedo compara una amistad creada a los 14 años con algo que encontré a los 20; era distinto a los 14 y soy distinto a los 20, ahora mismo estoy cambiando incluso (y no pretendo meterme en campos de la filosofía, no).
Últimamente he caído en la cuenta de que ya no tengo 15 años. A esa edad lo unico que me importaba era salir a bailar, juntarme con amigos, conocer mucha gente, ser popular (que de hecho lo fuí y lo disfruté en demasía, pero eso será tocado en otro post quizá); hacer lo que quería, en pocas palabras. El futuro se veía muy lejano y tenía un montón de cosas por aprender y podía mandarme todos los pedos del mundo.
Ahora me doy cuenta de que estoy en ese futuro, el que veía tan lejano. Ahora tengo 20 años, y si bien no soy tan grande, las cosas cambiaron. Y me doy cuenta de que si ahora reemplazo las salidas de los sábados porque tengo que estudiar y termino no estudiando es porque hay un conflicto. Es una transición no catalogada en ningún libro de psicología. "Joven adulto", no me jodas.
Es darse cuenta de que "en la definición muchas cosas quedan afuera". Entender que no puedo tenerlo todo y que mis desiciones sí tienen una consecuencia, es entender que si no estudio y no apruebo la culpa la tengo y no puede chuparme todo un huevo. Es entender que ya no soy el nene boludo que era antes. Es darme cuenta de que, nuevamente repito,
YO TENGO TODAS LAS RESPONSABILIDADES DE MIS ACTOS. Tengo carnet, tengo auto, voy a la facultad porque quiero y no porque me obligan, tengo tarjeta de crédito, fumo 20 cigarrillos al día, tomo cerveza y fernet cuando quiero y mis viejos ya no me joden por tener esos vicios. Son banalidades, pero cosas que reafirman mi sentido de madurez. "Nene, no tomés fernet porque mañana estudias", ya no hay más eso.
Cuando te das cuenta de que hay confianza depositada en vos, te das cuenta de que sos grande. Inevitablemente, por suerte, la madurez viene acompañada de responsabilidades. tendré que aprender a lidiar con eso, sin dejar de lado la niñes y
entender que puedo ser un adulto joven, en vez de un joven adulto. Cosas completamente distintas.